
Dinámicas Electorales en el Monitor de Opinión de Zigma
El Monitor de Opinión de Zigma constituye un instrumento periódico de medición de actitudes ciudadanas sobre instituciones, procesos electorales y diseño del Estado en Uruguay. La edición aquí analizada, correspondiente al período comprendido entre el 24 de febrero y el 14 de marzo de 2026, aborda un conjunto de cuestiones de notable relevancia en el actual ciclo político: desde la fatiga generada por el extenso calendario electoral uruguayo hasta el diseño institucional de los gobiernos subnacionales, pasando por la visibilidad pública de cargos intermedios del Poder Ejecutivo. La encuesta fue realizada en modalidad digital con alcance nacional, sobre una muestra de 1.184 casos seleccionados mediante River Sampling entre mayores de 18 años con acceso a redes sociales. La metodología incluye ponderación por raking para controlar distribución por edad, género, nivel educativo y comportamiento electoral declarado.
El cansancio electoral como diagnóstico compartido
El primer hallazgo de este bloque es, en términos agregados, contundente: el 79.3% de los encuestados se manifiesta de acuerdo —en alguna medida— con que el ciclo electoral uruguayo es demasiado largo y genera cansancio. De ese porcentaje, el 44.0% opta por la categoría más enfática (“Muy de acuerdo”), mientras que el 35.3% elige “Algo de acuerdo”. Solo un 20.7% expresa alguna forma de desacuerdo con esa caracterización: el 11.2% “Algo en desacuerdo” y el 9.5% “Muy en desacuerdo”.
Estos guarismos no son triviales. El calendario electoral uruguayo —con elecciones internas en junio, nacionales en octubre, balotaje en noviembre y departamentales y municipales en mayo del año siguiente— distribuye procesos electorales a lo largo de prácticamente un año y medio. A esto se suma que los partidos con candidatos con posibilidades reales activan sus campañas con meses de anticipación. El diagnóstico de “ciclo demasiado largo” parece reflejar esta acumulación de estímulos electorales que la ciudadanía percibe como excesiva.
La lectura por bloque político introduce matices que merecen atención. Los votantes de la Coalición Republicana expresan cansancio en mayor proporción que los del Frente Amplio: entre los adherentes de CR, el 48.8% se manifiesta “muy de acuerdo”, frente al 35.4% en FA. Si se suman las dos categorías de acuerdo, la diferencia también es visible: 79.8% en CR versus 75.6% en FA, con el grupo Otros en el extremo superior (85.3%). El desacuerdo más sostenido proviene de los votantes del FA: el 11.8% declara estar “muy en desacuerdo”, comparado con el 9.3% en CR y apenas el 5.9% en Otros.

Cansancio electoral por bloque político (proporciones dentro de cada bloque)
| FA | CR | Otros | |
| Muy de acuerdo | 35.4% | 48.8% | 52.9% |
| Algo de acuerdo | 40.2% | 31.0% | 32.4% |
| Algo en desacuerdo | 12.6% | 10.9% | 8.8% |
| Muy en desacuerdo | 11.8% | 9.3% | 5.9% |
Una hipótesis interpretativa plausible señala que los votantes del FA tienen, en promedio, un vínculo más activo con los procesos electorales como mecanismo de participación y deliberación interna, lo que puede traducirse en una mayor tolerancia —o incluso valoración positiva— de la extensión del ciclo. El Frente Amplio tiene una tradición robusta de movilización durante los procesos de interna, con campañas que generan adhesión militante. Por el contrario, los votantes de CR y particularmente de Otros podrían experimentar el ciclo como una sucesión de episodios de alta intensidad política sin el mismo rédito participativo subjetivo.
El debate sobre las elecciones internas: statu quo, abolición u obligatoriedad
La segunda pregunta de este bloque explora las preferencias sobre el formato de las elecciones internas. Las respuestas se distribuyen de manera relativamente equilibrada entre tres opciones: mantenerlas como están —voluntarias para la ciudadanía, obligatorias para los partidos— (44.97%), eliminarlas para que cada partido elija sus candidatos de otra manera (27.33%), y hacerlas obligatorias para toda la ciudadanía (27.70%). El statu quo es la opción mayoritaria, pero no alcanza a consolidar una posición dominante: más de la mitad de los encuestados prefiere algún tipo de modificación.
La lectura por bloque político revela aquí las divergencias más nítidas de todo el bloque electoral. Entre los votantes del FA, el statu quo es claramente preferido (51.2%), y la eliminación de las internas es la opción más rechazada (17.3%), mientras que hacer las internas obligatorias para todos los ciudadanos obtiene un respaldo relativamente alto (31.5%). Este perfil es coherente con la cultura político-organizativa frentista: una coalición que valora sus mecanismos de deliberación interna y que históricamente ha visto en la participación ciudadana en las internas un factor de legitimación de sus candidaturas.
El patrón en CR es radicalmente diferente. La eliminación de las internas obtiene allí su mayor respaldo (32.8%), y el statu quo cae al 39.8%. En otras palabras, casi un tercio de los votantes de la Coalición Republicana preferiría que los partidos seleccionen sus candidatos por mecanismos alternativos a la votación ciudadana. El grupo Otros se alinea más con CR en su rechazo al statu quo: el 36.4% preferiría eliminar las internas, el porcentaje más alto de los tres bloques para esa opción.

Preferencias sobre Elecciones Internas por bloque político
| FA | CR | Otros | |
| Mantenerlas como están | 51.2% | 39.8% | 45.5% |
| Eliminarlas | 17.3% | 32.8% | 36.4% |
| Hacerlas obligatorias | 31.5% | 27.3% | 18.2% |
La tensión aquí señalada no es menor para el debate político. Las elecciones internas representan uno de los mecanismos más robustos de participación y deliberación intrapartidaria en el sistema uruguayo post-reforma de 1996. Los datos sugieren que este debate tiene bases de apoyo diferenciadas según el bloque político: una eventual propuesta de reforma con predominio de CR podría tener respaldo en su electorado para impulsarla, mientras que el FA enfrentaría resistencias internas significativas ante cualquier propuesta en esa dirección.





